Un tema recurrente en la vida de un hospital es el de las visitas. Más exactamente: la saturación de habitaciones y pasillos por familiares, amigos y conocidos de los pacientes ingresados.
Nuestra idiosincracia nos hace ser solidarios con quienes padecen una enfermedad y han sido hospitalizados. Inmediatamente corre la noticia entre conocidos, amigos, familiares. Todos pensamos que debemos ir a ver al paciente. Y esa idea, más emotiva que racional, nos hace programar una visita al centro...caiga quien caiga. No pensamos en que el paciente puede no tener ganas de visitas, ni que también pueden haber otros enfermos en la habitación. Tampoco acordamos con los familiares más cercanos el momento mejor para presentarnos allí. Esto es legímimo, pero también esta el derecho de las personas hospitalizadas al descanso y la intimidad. Esta colisión de derechos lleva a un malestar tanto de usuarios como de profesionales que desemboca en la necesidad de "poner orden" por parte de los responsables directivos del centro.
Pues bien, hace unos meses el Hospital de Puerta del Mar de Cádiz instauró, allí donde no lo había, un nuevo régimen de visitas, lo que ha sido noticia en diversos médios (dejo un enlace de la misma más abajo). Y por ella nos enteramos que el Plan se ha realizado con la colaboración de asociaciones. Creo que es una estrategia acertada para conseguir el éxito en este proyecto. Pero sobre todo debe mantenerse la tensión de todas las acciones previstas en el plan, desde la concienciación de la ciudadanía por diversos foros y medios, hasta la colaboración de los propios profesionales, pasando por el inevitable pero esencial control de la puerta de entrada y de las habitaciones. Suerte y que su desarrollo permita convertirlo en una Buena Práctica.
El enlace del articulo al que hago referencia es el siguiente:http://www.elpais.com/articulo/andalucia/Intimidad/sanitaria/Cadiz/elpepiespand/20100131elpand_8/Tes
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