Ideas innovadoras

Estrategia: Innovación en las relaciones con la ciudadania
Descripción corta:

Se propone la adaptación de los artículos científicos a unas normas de  uso  del lenguaje  de forma que representen una orientación general de las investigaciones y publicaciones hacia una consideración respetuosa de las personas:

 

TÍTULO: Claro y concreto, entendible por no profesionales. Incluir términos no discriminatorios referentes a las personas estudiadas. Evitar formas pasivas.

AUTORÍA:

- Fórmulas de tratamiento: deben mantener un trato simétrico entre mujeres y hombres.  Sustituir “Autores” por el genérico “autoría”.

- Poner el nombre completo de las personas que escriben el artículo y sus profesiones y titulaciones conservando el masculino y femenino o usando el término genérico (medicina de familia, enfermería, trabajo social). Validez de los términos “médica” y sus especialidades (“cardióloga”,”cirujana”...).

- Poner los centros de procedencia sean grandes o locales: hospitales, centros de salud, consultorios rurales.

INTRODUCCIÓN

Evitar la generalización al masculino (uso de términos generales: personas, personal, población..) y la asignación de estereotipos femeninos, para lo que puede usarse la regla de inversión: realizar la misma frase con un hombre como sujeto y comprobar si se interpretaría de igual forma. Ejemplo:“se enseñan a la madre los cuidados del lactante...” (categorización que asigna los cuidados del lactante a la madre); regla de inversión: “se enseñan al padre los cuidados del lactante...” ; alternativa: “se enseñan a los progenitores los cuidados del lactante...”.

Deben evitarse expresamente connotaciones discriminatorias o de pasividad en referencia a determinados grupos de personas: “decidieron participar” mejor que“se les dio oportunidad de participar”.

Siempre que sea posible, utilizar términos en castellano en lugar de adoptar directamente la denominación anglosajona.

METODOLOGÍA

Población de estudio: describirla como personas que poseen características más que como pacientes que padecen enfermedades; hacer referencia a las condiciones diferentes como tales sin connotaciones despectivas. Deben evitarse expresamente  los términos como “sufren de” o “víctima de” o “afligido con” .Referirse a personas con problemas de salud mental o con un diagnóstico concreto, sin etiquetas (con anorexia, con esquizofrenia) y evitar  el uso de términos estigmatizadores de la enfermedad mental (ingresos hospitalarios mejor que “internamientos” en “psiquiátricos”).En el envejecimiento es más correcto emplear personas mayores y en presencia de discapacidades físicas o utilizar personas con “diversidad funcional o discapacidad”.   Es más correcto utilizar “inmigración” o “personas inmigradas”.                                                                                                                                                                                               

Se propone emplear términos en femenino como  “jefa de servicio” o “técnica” cuando hagan referencia a mujeres. Si se emplea de forma genérica es más correcto usar el término general o colectivo: “el personal directivo”. No usar el masculino como genérico: el término “hombre” como representante de “ser humano”, es más válido usar el término “persona”; en lugar de “niño” hablar de “infancia”.

También es frecuente el uso de las marcas de género en artículos y pronombres: “el que lo solicite” puede sustituirse por “quien los solicite”. Debe evitarse el uso de las barras “o/a” porque dificulta la lectura y comprensión y reservarse para textos tipo formularios o solicitudes.

Variables: Especificar adecuadamente las variables demográficas y socioeconómicas: nivel de instrucción, nivel de ingresos, ocupación, evitando englobar en términos amplios características sociodemográficas y conductas. Método: Incluir metodología cuantitativa y cualitativa. Explicar de forma clara los elementos que se describen o comparan. Cuidar que los instrumentos de recogida de datos (cuestionarios, encuestas) mantengan un uso no discriminatorio del lenguaje que pueda contribuir a sesgos de información.

RESULTADOS.

Desagregar los datos de resultados por edad, sexo y otras condiciones y circunstancias que puedan suponer diferencias biológicas y/o psicosociales.

DISCUSIÓN

Enmarcar los resultados en su contexto sociocultural. Dar relevancia a las aplicaciones prácticas y a las personas beneficiadas de las conclusiones. Discutir adecuadamente las limitaciones de los estudios.

CONCLUSIONES

Expresarlas de forma que puedan entenderse por la población general. Orientarlas a la aplicación práctica que pueda traducirse en mejora de la salud de la población. Evitar términos prescriptivos y reconocer su carácter provisional.

BIBLIOGRAFÍA

Utilizar bases bibliográficas no sólo anglosajonas. Poner el nombre completo de las personas que elaboran el artículo.

Situación actual:

El lenguaje científico actual presenta aspectos mejorables en cuanto a uso estereotipado y discriminatorio de las personas y grupos que presentan determinadas características y condiciones (androcentrismo y sexismo, definición por la enfermedad, presentación sesgada de las personas con discapacidad, enfermedad mental, pertenecientes a determinados grupos sociales);consideración pasiva de las personas; centrado en la enfermedad; poco divulgable; con dominio del enfoque positivista cuantitativo, hospitalocéntrico, jerárquico y de hegemonía anglosajona.

El androcentrismo lingüístico se traduce en la invisibilidad de las mujeres en los discursos científicos (por ejemplo, la firma de artículos por siglas, hace pensar  en una autoría masculina; mencionamos “ancianos” o “cuidadores” cuando representan a una mayoría demográfica de mujeres; no utilizamos términos como “médicas”, “cardiólogas” o “cirujanas”). El sexismo lingüístico supone la presentación estereotipada de las mujeres, por ejemplo cuando usamos expresiones “menopaúsicas” (sustantivación peyorativa y patologización de una condición fisológica).

El lenguaje científico actual está centrado en la enfermedad: recurre a la definición de las personas por sus trastornos: pacientes “diabéticos” en lugar de personas “con diabetes”; se consideran enfermedades condiciones o diferencias que no lo son en sentido estricto, por ejemplo, el síndrome de Down puede llevar asociados trastornos y enfermedades o no, aunque suponga un fenotipo y genotipo “diferente”; los calificativos “deficiente” o “minusválido” no promueven actitudes inclusivas; el frecuente uso de términos con connotaciones estereotipadas de la enfermedad mental (“maniaco-depresivos”, “anoréxicas”).

Suele usarse de forma discriminatoria con grupos de población como las personas mayores (ancianos o tercera edad); de “clases bajas” o “grupos marginales”, favoreciendo la extensión de la consideración negativa a múltiples características y conductas (delincuencia, violencia, drogadicción).

La hegemonía anglosajona se manifiesta en la adopción de sus términos y directrices y la internacionalización del inglés como idioma científico, lo que dificulta también la divulgación de los resultados a la población.

El hospitalocentrimo se manifiesta en la adopción de  términos correspondientes a la jerga hospitalaria generalizando su uso sin considerar los distintos ámbitos de la atención sanitaria.

Empleamos un discurso altamente técnico y dificultoso de entender para la población general. El uso de formas verbales determinadas (imperativos) pueden denotar un marcado carácter prescriptivo en un marco de grandes incertidumbres como es el conocimiento científico.

Problema a resolver:

El uso discriminatorio del lenguaje científico que contribuye a mantener los esteroptipos sociales sobre determinados colectivos y que  representa un modelo de ateención centrado en la enfermedad y no en las personas.

Cómo resuelve el problema la idea:

La utilización expresa de un lenguaje no discriminatorio favorece el cambio de posicionamiento de la atención sanitaria a modelos más actuales y participativos y favorece en último término el enfoque biopsicosocial de la salud que promueve la OMS.

Novedad:

Aportar unas pautas concretas de uso correcto del lenguaje científico, evitando quedarse sólo en una recomendación general.

Ideas competidoras: no

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