Proyecto de Plan de Mejora en el Servicio de Urgencias de Pediatría del Hospital Virgen Macarena de Sevilla

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Datos generales

Nombre corto: Clasificacón de pacientes pediátricos. Mejoras en Urgencias Pediátricas Fecha de publicación: 01/02/2009 Resumen básico: Actualmente la inadecuada utilización de los servicios de urgencias pediátricas por parte de la población provoca una asistencia masiva y un incremento de la demanda asistencial, de manera que aproximadamente el 70-80 % de los niños que demandan nuestra asistencia podrían ser atendidos en atención primaria. Uno de los retos que se plantean en la actualidad en el nivel asistencial relacionado con las “Urgencias Pediátricas”, es evitar que esta masificación demore la asistencia de un niño con un proceso de potencial gravedad. Las soluciones a este problema son varias y van, desde adecuar la arquitectura de las Unidades, hasta mejorar la capacitación profesional del personal sanitario de las citadas Urgencias. Uno de los pilares básicos de cara a una atención más rápida a los niños que padecen un proceso de potencial gravedad es facilitar una clasificación inicial del enfermo que acude a Urgencias. Con la clasificación realizamos un filtro para asegurar que las enfermedades no urgentes no interfieran en las de verdadera urgencia. Por tanto nuestro objetivo no es el diagnóstico, sino priorizar el grado de urgencia y ubicar al niño en el lugar que le corresponda, y en las condiciones adecuadas. El concepto de clasificación o triage de los pacientes se entiende como el proceso de valoración clínica básica que nos permita ordenar a éstos según su grado de urgencia y, que sea atendido prioritariamente aquel enfermo que más lo necesite. La valoración diagnóstica y terapéutica vendrá después. Para ello se necesitan unos criterios consensuados y universales que se apliquen uniformemente a todos los pacientes; es decir necesitamos una escala que cumpla con los criterios de: • Reproducibilidad: grado de concordancia entre distintos observadores y entre el mismo observador en situaciones similares. • Utilidad: relaciona el grado de urgencia con la gravedad real del paciente. • Validez: se refiere a que mida lo que realmente queremos medir; que el nivel asignado al paciente se corresponda con la gravedad de su proceso. Estrategia: Innovación organizativa

o    Adecuación de la ubicación del área de urgencias, y el circuito a seguir.o    Realizar una recepción, acogida y clasificación estructurada de los pacientes pediátricos. o    Reevaluación periódica para los pacientes con procesos más leves o poco evolucionados.o    Informar a los pacientes y sus familiares de forma clara sobre la actuación y el tiempo de espera. El tiempo de espera entre la recogida de datos administrativos y la visita médica puede crear en el paciente y sus familiares un sentimiento de inatención o desamparo. El tiempo de espera que se genera en épocas de sobresaturación del servicio, puede empeorar el pronóstico de algunos estados clínicos. o    Mejorar el flujo de pacientes.o    Obtener información para monitorizar y comparar los datos asistenciales del servicio.o    Crear un lenguaje común para todos los profesionales que atienden urgencias.Es obvio, que, para lograr estos fines, metas y objetivos, se hace  imprescindible el desarrollar proceso de formación continua, para dotar al personal sanitario de las unidades y servicios de urgencias pediátricas, de las necesarias competencias de conocimientos, habilidades y actitudes, que les capaciten para recibir, acoger y clasificar a los pacientes pediátricos según su gravedad, y brindarles la primera atención basada en protocolos establecidos. 

Centro de trabajo: HOSPITAL VIRGEN MACARENA
Nombre:HOSPITAL VIRGEN MACARENA
Tipo de centro de trabajo:Hospital
Organización:Servicio Andaluz de Salud
Provincia:Sevilla

Personal responsable

Planificación

Fecha de inicio: 22/02/2009
Implantada desde: 22/02/2009

Objetivos y razones

Justificación/contexto:

La Consejería de Salud ha puesto en marcha la Estrategia para la Seguridad del Paciente del SSPA, con el propósito de crear una cultura de seguridad nueva alrededor de los temas de seguridad clínica, en el “Marco de la Alianza por la Seguridad del Paciente” propugnada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y siguiendo las directrices del II Plan de Calidad de la Consejería de Salud, así como del Plan de Calidad del Ministerio de Sanidad.
Como recoge dicho documento hablar de seguridad del paciente supone:
1. Abordar el proceso por el cual una organización proporciona atención y cuidados seguros, lo que se manifiesta por la ausencia de lesiones accidentales atribuibles a los mismos
2. Efectuar una gestión adecuada de riesgos, dotar de la capacidad para conocer y analizar los posibles incidentes que se produzcan, aprender de ellos y aplicar soluciones que minimicen el riesgo de su ocurrencia
3. Extender buenas prácticas acordes con el conocimiento científico disponible, sensibles a los valores, expectativas y preferencias de los pacientes, propiciadas por una adecuada organización asistencial
Uno de los problemas más importantes de las Urgencias Pediátricas en España es la masificación experimentada en los últimos años. Multitud de niños acuden por procesos poco evolucionados que generan angustia y preocupación en los padres, y sin consulta previa a su pediatra. De esta forma, la incidencia de los procesos banales atendidos en los Servicios de Urgencias Pediátricas es cada vez mayor.

ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL SERVICIO DE URGENCIAS PEDIÁTRICAS DEL ÁREA HOSPITALARIA “VIRGEN MACARENA” DE SEVILLA.

1. UBICACIÓN :
El Servicio de Urgencias Pediátricas del Área Hospitalaria “Virgen Macarena” de Sevilla (SUP-AHVM, en lo sucesivo); se encuentra ubicado en la 6ª planta del Hospital Universitario “Virgen Macarena”. Se accede al mismo por dos ascensores, que son de utilización libre las 24 horas del día por pacientes y usuarios del Centro.

2. RECEPCIÓN DE ENFERMOS:
Existe una zona administrativa de admisión común, para adultos y niños, situada en la planta baja del hospital, que atiende la llegada de usuarios, los cuales, posteriormente, son trasladados por el personal subalterno a las Urgencias Pediátricas, ubicadas en la 6ª planta del edificio.

3. ÁREAS FUNCIONALES DEL SUP-AHVM:
3.1. ÁREA DE RECEPCIÓN: Es atendida por personal sanitario (enfermeras o auxiliares de enfermería), las cuales realizan las actividades y tareas relacionadas con la identificación de los/as usuarios/as, motivo de consulta, medición antropométricas del peso y toma de temperatura.
Finalizado este proceso, el/la usuario/a es ubicado/a en una sala de espera o, en casos de especial gravedad, lo remite a la valoración del/la pediatra de urgencias.

3.2. BOX DE REANIMACIÓN Y ESTABILIZACIÓN
Además de la función que le asigna su denominación, es también utilizado como sala de extracciones analíticas, pulsioximetría, toma de tensiones arteriales, sedoanalgesia, realización de punciones lumbares o electrocardiograma.

3.3. ÁREA DE POLICLÍNICA.
Dotada de 2 consultas de pediatría y 1 de cirugía pediátrica, que puede ser utilizada por los/as pediatras de urgencias, en los casos de no ocupación por el/la cirujano/a pediátrico/a.

3.4 ÁREA DE OBSERVACIÓN. Dotada con 9 camas, distribuidas en 3 habitaciones, para pacientes en los que puede preverse un alta en un máximo de 48 horas, o bien precisen, ingreso hospitalario.

3.4. SALA DE ESPERA.
Además de la función que le asigna su denominación, también es utilizada para administración de las terapias nebulizadoras que puedan aconsejar las necesidades asistenciales de aquellos/as niños/as que precisen de esta actuación terapéutica.

4. PERSONAL SANITARIO.
La dotación asistencial de recursos humanos de que dispone el SUP-AHVM y su funcionalidad, es la siguiente:
• 2 Enfermeras y 2 Auxiliares de Enfermería, las 24 horas del día, durante todo el año.
• 3 pediatras (dos adjuntos y un jefe de Sección) hasta las 15 horas, para la atención de Consultas y Sala de Observación. Este número se reduce a 2 pediatras de las 15 horas a las 22 horas, y sólo 1 pediatra de 22 horas hasta las 8 de la mañana.
• Desde las 15 horas a las 8 h es función del pediatra de Urgencias la atención de Urgencias, la Observación (9 camas) y la planta de Hospitalización (4 alas), los días laborables.
• Durante los fines de semana la planta es atendida por el pediatra de urgencias, en horario de 9h a 9h (24 horas), que cuenta con el refuerzo de otro pediatra hasta las 22 horas.

5. REFERENCIAS ASISTENCIALES
• El SUP-AHVM, atiende, con carácter anual, un número cercano a los 32.000 episodios de urgencias.
• La secuencia normal de atención se formula por orden de llegada, salvo en casos de emergencias valoradas por el personal asistencial, los cuales se atienden de forma inmediata.

6. PRINCIPALES PROBLEMAS QUE SE DETECTAN EN LA ATENCIÓN DE SANITARIA DE LA PEDIATRÍA DE URGENCIAS EN EL AHVM.

• Los principales problemas que se detectan en la atención inmediata del SUP-AHVM, guardan relación con la ubicación física del mismo en la 6ª planta del Centro y que su única comunicación se produzca a través de dos ascensores de utilización general. Estas circunstancias establecen un posible e importante riesgo para la atención inmediata en situaciones de especial gravedad que puede presentar el/la usuario/a, debido a fenómenos de retraso en. su llegada, paradas en otras plantas, etc.
• De igual forma, el/la usuario/a suele ser acompañado –desde la puerta de Urgencias, al Servicio de Pediatría-, bien por un/a celador/a del Centro, o sus propios familiares, sin el concurso de personal sanitario experto en urgencias pediátricas.
• No existe realización de actividades de Recepción, Acogida y Clasificación (RAC) en la zona de Urgencias Generales (planta baja), para los pacientes pediátricos.
• No existen, por lo tanto, garantías de seguridad para las situaciones de Urgencias Pediátricas las cuales, incluso en los casos supuestamente más leves (síndromes febriles, etc.), pueden presentar problemas de gravedad no previstas (convulsiones, etc.) que puedan suponer un riesgo para los/as usuarios/as y una potencial situación de problemática asistencial en cual quiera de sus vertientes (asistencia, legal, de satisfacción, etc.),

Objetivos:

El objetivo principal del programa que se propone, es mejorar la calidad y la eficiencia del Servicio de Urgencia de pediatría, en aspectos estructurales, organizativos y de calidad. Este proyecto es más necesario si se tiene en cuenta que las urgencias hospitalarias son la puerta de entrada de muchos ciudadanos al sistema sanitario, en nuestro caso niños entre 0 y 14 años, normalmente ligados a factores de estrés o ansiedad emocional en sus padres o acompañantes.
En este sentido, las tres líneas básicas de actuación se centrarán en:
1. Mejorar la organización del servicio a través de la implantación de un sistema de recepción, acogida, clasificación de pacientes y atención según gravedad, aplicando sistemas validados y utilizados en pediatría.
2. Mejorar los espacios físicos y la dotación de personal, prestando especial atención a la formación del personal sanitario que trabaja en urgencias de pediatría, que precisará una formación específica, diferente a la que atiende las urgencias generales.
3. Mejorar la calidad percibida por los pacientes y sus familiares, con la dotación de personal específico para ofrecer información de forma regular, y promocionar actividades de educación sanitaria a través de diversos procedimientos y elementos de comunicación (folletos, carteles, comunicación oral, etc.)
NUESTRA PROPUESTA
• Implantar un sistema de recepción, acogida y clasificación (RAC) de pacientes pediátricos, basado en que la evaluación física correcta de un niño con una enfermedad o traumatismo, requiere conocimientos especiales sobre el crecimiento y el desarrollo, y aptitudes específicas para la evaluación pediátrica. Las escalas y técnicas tradicionales para la evaluación de adultos no son apropiadas para los niños, pues existe el riesgo de malinterpretar los valores de frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria o presión arterial. La evaluación inicial no se puede basar en la subjetividad o el criterio personal, puesto que hay criterios consensuados y universales. Para que un sistema de este tipo reúna las debidas connotaciones de calidad tiene que ser válido, reproducible y aplicable y que estos 3 puntos se apoyen en estudios bien diseñados
• ¿Quién realizaría la clasificación inicial de pacientes?:
La persona de la Urgencia que recibe al niño y a sus acompañantes, generalmente personal sanitario (pediatra o DUE), con experiencia en Urgencias Pediátricas. Es uno de los puestos capitales en la Urgencia Pediátrica.
• ¿Dónde se situaría la consulta de clasificación?
Sin lugar a dudas anexa al área administrativa donde se recogen los datos del paciente. Esto nos obligaría a tener cercano el box de reanimación para los pacientes pediátricos más graves.
• ¿Qué sistema de clasificación utilizaríamos?
Se necesita una escala de clasificación válida, útil y reproducible y de un equipo tanto humano como material que permita realizar una priorización de los pacientes en base a su grado de urgencia, según un modelo de calidad evaluable y continuamente mejorable.
La comunidad científica internacional coincide en recomendar los sistemas denominados de “triaje”, basados en escalas de 5 niveles de priorización, uniformes y estandarizadas, de ámbito nacional, como medida fundamental para garantizar la accesibilidad y mejorar la calidad de los servicios de urgencias hospitalarios.
Actualmente existen, de acuerdo con las recomendaciones de la medicina basada en la evidencia, 5 escalas con suficiente peso específico para ser consideradas como de triaje estructurado:
1. Australasian Triage Scale ( ATS). Publicada el 1993 y revisada el 2000.
2. Canadian Emergency Departament Triage and Acuity Scale (CTAS). Desarrollada en 1995.
3. Manchester Triage System (MTS). Introducido en 1996.
4. Emergency Severity Index (ESI). Desarrollado en EEUU en 1999.
5. Modelo Andorrano de Triaje (MAT): aprobado por el Servicio Andorrano de Atención Sanitaria en el año 2000, y que en nuestro país se está implantando como Sistema Español de Triage recomendado por la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES). Estos modelos están diseñados para el paciente adulto. No existe una escala de triage específicamente pediátrica, que haya sido suficientemente desarrollada y validada como para convertirse en estándar, aunque existen equipos de trabajo, como el catalán, que ha basado su protocolo en el Modelo Andorrano de Triaje (MAT), realizando una versión pediátrica.
Existe un sexto sistema de clasificación que se ha desarrollado como complemento de la Escala Canadiense de Triaje y gravedad para los Servicios de Urgencias (CTAS), una versión pediátrica, que es la escala canadiense de triaje y gravedad pediátrica (Canadian Paediatric Triage and Acuity Scale: PaedCTAS). Las diferencias específicas reflejan las circunstancias y condiciones únicas de los niños. La escala se basa en las presentaciones habituales, síntomas o síndromes y cada niño ha de ser clasificado en función de su edad, estado de desarrollo y gravedad, considerando sus aspectos socio-familiares y culturales. La necesidad de crear un modelo de triaje específico pediátrico está justificada por las abismales diferencias entre el niño y el adulto que abarcan desde las patologías, los síntomas y la entrevista, hasta los procedimientos, técnicas y materiales.
Actualmente los sistemas de clasificación de pacientes pediátricos en 3 ó 4 niveles no están recomendados por las principales sociedades de urgencias en el mundo, por su escasa reproducibilidad.

Actividad:

Así el nuevo protocolo de pediatría debería tener cinco niveles de clasificación que van desde el nivel I, para las urgencias vitales, que deben ser tratadas de inmediato al V, patologías no urgentes para las que el tiempo máximo de atención puede alargarse hasta las dos horas.
Para su implantación se hace necesario el realizar cambios organizativos y utilizar herramientas que permitan adecuar y distribuir los recursos asistenciales en función del número de pacientes y el grado de urgencia de éstos.

• NIVELES DE PRIORIZACIÓN
Los pacientes serán valorados en el menor tiempo posible por el profesional encargado de la clasificación, el cual aplicará los criterios de la escala para asignar el nivel de urgencia del I al V. El nivel de clasificación asignado determinará el orden en que los pacientes serán atendidos por el personal facultativo y de enfermería.

NIVEL I
Se adjudica a los pacientes que requieren resucitación, con riesgo vital inmediato (convulsión, coma, shock, parada cardiorrespiratoria…)
Tiempo de atención de enfermería inmediato
Tiempo de atención del facultativo inmediato

NIVEL II
Pacientes en situación de emergencia o muy urgentes, de riesgo vital inmediato y cuya intervención depende radicalmente del tiempo.
Son situaciones de alto riesgo, con inestabilidad fisiológica ( deshitración grave, dificultad respiratoria …) o dolor intenso.
Tiempo de atención de enfermería inmediato.
Tiempo de atención del facultativo 15 minutos.

NIVEL III
Lo constituyen las situaciones urgentes, de riesgo potencial, que generalmente requieren múltiples exploraciones diagnósticas y/o terapéuticas en pacientes con estabilidad fisiológica (constantes vitales normales).
Tiempo de atención de enfermería 30 minutos.
Tiempo de atención del facultativo 30 minutos.

NIVEL IV
Son situaciones menos urgentes, potencialmente serias y de una complejidad-urgencia significativa.
Suelen necesitar una exploración diagnóstica y/o terapéutica.
Tiempo de atención de enfermería menos de 60 minutos.
Tiempo de atención del facultativo menos de 60 minutos.

NIVEL V
Son situaciones no urgentes que generalmente no requieren ninguna exploración diagnóstica y/o terapéutica. Son situaciones que podrían ser atendidas en Atención Primaria.
Tiempo de atención de enfermería hasta 120 minutos.
Tiempo de atención del facultativo hasta 120 minutos.

Con frecuencia los niños tienen dificultades para expresar su patología, la colaboración de los padres y/o acompañantes es fundamental.
El diagnóstico en los niños no es tan importante como el reconocimiento de su potencial de empeoramiento rápido primando la reevaluación constante.
• Es importante la evaluación y control de los signos vitales objetivos en los niños que ha de ser rápida, concisa y precisa, basada en una observación meticulosa registrando el aspecto general y los signos y síntomas que procedan para su categorización. Para esta primera evaluación resulta muy útil el triángulo de evaluación pediátrico (TEP): este sistema está basado en la valoración de la apariencia, del sistema respiratorio y del cardiocirculatorio para lo cual se empleará aproximadamente 60 segundos. El TEP está integrado en algunos programas de clasificación pediátricos como el PaedCTAS.
La clasificación ha de ser realizado en un ambiente adecuado y ha de ser llevado a cabo por profesionales cualificados y entrenados.
Es fundamental para el personal de clasificación conocer los signos vitales de los niños ajustados a la edad.
Los niños presentan problemas de riesgo vital con menos frecuencia que los adultos, pero tienen más riesgo de presentar signos o síntomas de enfermedad grave de forma sutil, o deterioro rápido. La valoración de los síntomas en el niño, especialmente en los pequeños, es difícil e interferida por la angustia familiar.
La valoración de la edad pediátrica, del estado fisiológico del niño ajustado a la edad (nivel de conciencia y reactividad, esfuerzo respiratorio, frecuencia cardiaca y perfusión) y las reevaluaciones frecuentes son fundamentales en la clasificación infantil.
Es por todo esto que proponemos:
• I : Crear un grupo de trabajo o Comisión de Triage, que estaría integrada por 2 pediatras y dos en enfermeros-as, que permanecería creada no sólo para la implantación sino para el seguimiento. Esta comisión realizaría un análisis interno de la situación. Sería impulsora de la formación de todo el personal y de un sistema de entrenamiento y evaluación continua.
• II: se precisaría un espacio adecuado, una sala independiente, que permita confidencialidad, con buen acceso desde la sala de espera y con una buena comunicación con la zona asistencial. Asimismo estaría cercana al área administrativa por la entrada de ambulancias.
• III: elaborar una lista y un circuito de reposición de los recursos materiales necesarios como el mobiliario, aparataje de monitorización de signos vitales, material de papelería, recursos informáticos, ubicación de las tomas de oxígeno y vacío y material fungible necesario.
• IV: determinar los recursos personales necesarios , con un perfil profesional tanto pediatras como DUE, que deben formarse específicamente en la metodología de la clasificación de pacientes pediátricos y en los criterios que determinan los diferentes niveles de urgencia. El profesional que realiza la clasificación no realiza otras funciones, y debido a la intensidad y la presión de su trabajo no deberá estar más de 4 horas diarias en un puesto de Triage. El personal sanitario debe tener, por tanto, una formación específica en urgencias de pediatría, con buena capacidad de comunicación, tacto, paciencia, capacidad de comprensión y discreción, gran capacidad de organización y resolución en situaciones difíciles. Es el primer contacto del paciente pediátrico y su familia con el servicio de urgencias. Es por esto que la primera impresión deberá, transmitir seguridad y control, informar de lo que ocurre y anticiparse a los procedimientos que van a seguir. También utilizar un lenguaje comprensible, dar la sensación de control de la situación y apoyo emocional. Todo ello ayudará a aliviar la ansiedad, transmitiendo seguridad e informándoles de la posibilidad de reconsultar ante cualquier duda y/o cambio en la situación clínica.
El personal sanitario que realiza la clasificación ha de tener acceso rápido o estar en contacto con el área administrativa del servicio y con la sala de espera de pediatría teniendo un control visual de la misma, y así:
Recibir a los pacientes y sus familiares en un consultorio privado, con la máxima confidencialidad y de forma agradable y empática.
Realizar una rápida evaluación clínica mediante:
Entrevista al niño y a la familia.
Exploración-observación subjetiva del estado del niño.
Monitorización de las constantes vitales que precise según la clínica del paciente.
Registrar dicha valoración (sobre la historia clínica; de elección sobre un soporte informático), y asignar el nivel de clasificación.
Ubicar al niño en el área que proceda.
Mantener a los pacientes y a sus familiares informados.
Reevaluar periódicamente a los pacientes durante su espera y modificar si procede su nivel de clasificación.

7.3. RECURSOS NECESARIOS:
A) HUMANOS:
• Un/a enfermero/a para la clasificación de pacientes pediátricos, con el apoyo 24 horas de un médico adjunto de Pediatría, ambos con formación específica de Urgencias Pediátricas, de elección, acreditado por la Sociedad de Urgencias de Pediatría.
B) DOCUMENTALES:
B.1. Escalas para la valoración de las patologías más frecuentes:
• SÍNDROME FEBRIL: Utilizaríamos la “Escala de YIOS” (< 3meses) y la “Escala de YALE” (3 meses a 3 años).
• TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO: Utilizaríamos la “Escala de coma de Glasgow”.
• EN LAS DIFICULTADES RESPIRATORIAS:
o A) Niños/as menores de 2 años, utilizaríamos la escala de “Wood-Downes” modificada por Ferrés.
o B) Niños/as mayores de 2 años con antecedentes asmáticos. el “PULMONARY SCORE”. Para ello es obligado disponer en la zona de triaje un aparato para monitorización cardiorrespiratoria.
o Score de TAUSSIG para la valoración de la gravedad del crups
• DOLOR: Lo podríamos evaluar con la “Escala de las Caras” en los niños menores de 4 años y con la “Escala numérica” en los niños mayores de esa edad.

B.2. Tablas de constantes vitales pediátricas:
El personal sanitario que realice el triaje debe tener acceso a las siguientes tablas de normalidad, correspondientes a las distintas edades pediátricas,
• Frecuencia respiratoria.
• Frecuencia cardiaca.
• Tensión arterial.
B.3. Protocolos de enfermería para las patologías más frecuentes:
Por ejemplo si el motivo de consulta es mareo, síncope, u otro síntoma relacionado, el personal que realiza la clasificación, realice durante la misma una glucemia capilar y una toma de la tensión arterial, y si se trata de una dificultad respiratoria se le monitorice la saturación de oxígeno,…
C) MATERIALES:
• En cada consulta de pediatría habrá un otoscopio de pared, lo que evitará interconsultas innecesarias al Servicio de ORL.
• En cada cama de Observación habrá un pulsioxímetro, que evitará que haya que trasladar al niño al box de reanimación para la toma de la saturación de oxígeno, con el colapso que supone en las épocas de mayor frecuentación.
• El box de reanimación dispondrá obligatoriamente de:
 Disponibilidad de monitorización ECG, pulsioximetría, oxigenoterapia y medios de RCP avanzada (carro de parada, desfibrilador).
 Mascarillas de alto flujo.
 Collarines cervicales tipo Philadelphia para niños con sospecha de trauma cervical.
D) ESTRUCTURALES: UBICACIÓN Y DISEÑO DE LOS CIRCUITOS DE PACIENTES
• Reubicación de la consulta de clasificación, del box de reanimación y de las consultas pediátricas a la planta baja. Las camas de Observación podrían mantenerse en la 6º planta, donde llegaría los pacientes con un primer enfoque diagnóstico-terapéutico.
• Una vez clasificado el paciente pasará a la sala de espera y será atendido según la gravedad.
• Los pacientes cuyo grado de gravedad permite una demora en la asistencia, serán reevaluados con una periodicidad y siempre que la familia lo demande, por haber aparecido algún nuevo signo o síntoma, durante la espera.

E) FORMACIÓN
El personal sanitario (pediatras y enfermeros-as), se encargarán de la realización de cursos de formación en RCP pediátrica básica y avanzada, control de la vía aérea, entrevista clínica, simulación de casos clínicos (mulages) en tiempo real, y cursos de clasificación de pacientes pediátricos, para todo el personal que trabaje en el área de Urgencias Pediátricas. En cuanto a los indicadores de la calidad prestada podemos utilizar como los adultos: tiempo de espera pre-triage menor de 10 minutos y tiempo de triage menor de 5 minutos; la proporción de pacientes que no sobrepasan el tiempo de espera establecido según el nivel de gravedad (nivel I : 98% de los pacientes; nivel II 95 % de los pacientes; nivel III: 90 % de los pacientes; nivel IV: 85 % de los pacientes; nivel V: 80 % de los pacientes).

Somos conscientes que aunque el triage debería existir las 24 horas del día, esto se adaptaría a los recursos humanos del servicio y a las características de la demanda asistencial (número de pacientes al día y horas de máxima frecuentación). De cualquier forma los servicios de urgencias pediátricas deberían tener la posibilidad de activarlo siempre que existan situaciones de saturación del servicio.

Deberíamos trabajar todos, sobre un soporte informático, con un sistema de clasificación de pacientes pediátricos, que se implante de forma generalizada en todos los servicios de urgencias pediátricas de nuestra Comunidad.

Innovación:

A tenor de estos principios consideramos la necesidad e importancia de establecer un PLAN DE MEJORA EN LA ATENCIÓN DE URGENCIAS PEDIÁTRICAS EN EL ÁREA HOSPITALARIA “VIRGEN MACARENA” de Sevilla, que tenga como finalidad incrementar los niveles de calidad asistencial, seguridad para los pacientes y satisfacción para los usuarios que demanden nuestros servicios asistenciales en dicho ámbito.

Fondo Europeo de Desarrollo Regional Consejería de Salud y Bienestar Social - Junta de Andalucía